sábado, 10 de diciembre de 2011

Segundo mandato de Cristina, ¿Y ahora, qué se viene?


Por Juan Carlos Alarcon
“Nada ni nadie nos hará cambiar de rumbo” dijo la presidenta Cristina de Kirchner el pasado 7 de diciembre cuando se bautizaba una escuela técnica con el nombre de “Presidente Dr Nestor C. Kirchner”, en el partido de La Matanza. Sin dudas, allí esta la clave de lo que será su nuevo mandato.

El gabinete ejecutivo fue el mismo. Sólo se remplazaron los 3 ministros que fueron electos: Bodou que asumió como vice-presidente y fue remplazado por Hernan Lorenzino, Anibal Fernandez, electo Senador nacional, y fue nombrado en su lugar a Juan Manuel Abal Medina y a Julian Dominguez que asumiera en diputados como presidente de la Camara de Diputados y se cubriera el ministerio de Agricultura con Norberto Yahuar. Es decir, nada cambio y se continuará con el mismo rumbo.

Cristina Kirchner asumió su segundo mandato con una legitimación del proyecto nacional popular dándole el pueblo un poder político con el 54,11% de los votos. El congreso también portará en adelante los colores del kirchenerismo. Pero la pregunta es: ¿Es que tener el poder político es suficiente para resolver los problemas que todavía afectan al país?

Por supuesto desde que el diario La Nación, hace ocho años, anunciara en primera plana que el gobierno de Néstor Kirchner no duraría más de un año ha pasado mucha agua bajo el puente. Los cambios de orientación política llamado Proyecto Nacional de Inclusión mas una estrategia económica contraria al neoliberalismo de la época dio un resultado positivo. Hoy el país es otro, evolucionó, cambió y creció enormemente, y se nota a simple vista. Yo que visite 7 provincias y 11 localidades lo pude comprobar. Un crecimiento habitacional y edilicio grande, una mejora y nuevos trazados de rutas, calles y parquización. Una extensión de nuevas escuelas y hospitales con materiales más apropiados. Nuevas infraestructuras de agua, canalización de viaductos y servicios cloacales. Una mejor calidad de vida alcanzada por los aumentos salariales y el desarrollo tecnológico. Un crecimiento deportivo y cultural enorme abriendo la participación popular. Todo esto explicaba el resultado de las urnas reeligiendo la continuidad del gobierno kirchnerista.
El Proyecto Nacional solidario y de inclusión fue estructurado en la redistribución de las riquezas, en políticas sociales y federalistas buscando recomponer el mercado interno, lo que significó recomponer el salario y por consecuencia recomponer el mercado de trabajo. En el discurso de su asunción la Presidenta agregó otra palabra que es significativa proyecto nacional “democrático” como para frenar esos decires de que el oficialismo no lo es.

Pero digamos las cosas como son, no fue un gobierno revolucionario donde la clase trabajadora asumiera el poder, se implantó un capitalismo humanista con un Estado activo y una regulación publica. No fue revolucionario pero fue un gobierno realista atendiendo las necesidades del pueblo y de la sociedad en su conjunto. Sin embargo, todavía quedan muchas cosas pendientes.

Muchas veces dijimos que la economía no era solamente una cuestión de números y de cifras ni de sumas y restas sino que es también una cuestión de ética y de moral. Hoy la economía es necesaria verla desde un punto de vista crítico a los conceptos extremadamente liberales que todavía existen en bastantes sectores. Hoy en día es necesario profundizar el proyecto nacional democrático y de inclusión, y para eso se debe adoptar el punto de vista de los mas pobres, aunque no se trata de idealizar la pobreza para poder conseguir cosas como lo pretenden señalar ciertos sectores, que se sienten desprotegidos dentro del que plantea la Presidenta sino que es necesario verlo como el resultado de la iniquidad económica y educativa por falta de una redistribución de las riquezas del país todavía insuficiente. El control del dólar y la nueva reorganización en la distribución de los subsidios trata de paliar esta problemática. Seguramente faltan cosas que siguen pendientes como la ley de la tierra que ella volvió a mencionar en su discurso de asunción y una política mas especifica sobre el problema de las minerías y sus respectivas contaminaciones del medio ambiente. Seguramente también es necesario aclarar lo que es propiedad privada y propiedad social.

El proyecto nacional de inclusión es fundamentalmente un cambio social y todavía quedan muchas estructuras privadas que reorganizaron sus estructuras para continuar tirando beneficios de la pobreza. También se observan estructuras públicas que involucran a las instituciones y que mantiene condiciones de pobreza y de injusticia. Esto es lo que se vio con la muerte del dirigente campesino en Santiago del Estero o en la cantidad de trabajo en negro que todavía se observa en muchas municipalidades del interior del país.

En lo político el peronismo se caracterizó históricamente por lograr una armoniosa conciliación de clases con un fuerte acento en el nacionalismo y una vinculación estrecha de los sindicatos con el Estado. CFK mantiene esa orientación perfectamente y de la cual no pretende apartarse. En su discurso en el encuentro con la UIA no fue un simple discurso de campaña electoral porque las elecciones ya pasaron, tampoco fue de promoción de las obras realizadas sino que fue un discurso ideológico marcando líneas políticas y estrategias que debían profundizarse en este nuevo mandato presidencial.

El FpV esta articulando un peronismo heterogéneo y si no se abre un mayor pluralismo democrático la oposición vendrá desde adentro del propio peronismo, desde adentro de los propios sectores que hoy conforman el oficialismo. De allí que se hace necesario peronizar mas la juventud y que se vuelvan a leer los textos fundadores del campo nacional y popular. La juventud vive mucho en la coyuntura política y social, pero como dijo Cristina es la hora de profundizar y consolidar las conquistas sociales, políticas y económicas, y la juventud tiene allí un rol muy importante por su participación. Hoy los jóvenes no son solo militantes eufóricos sino que también son dirigentes insertados en la función pública, en los poderes legislativos y hasta en el propio ejecutivo. También poco a poco tendrán que hacerlo en los organismos empresariales y en las conducciones sindicales. Los jóvenes son los garantes que en el futuro pueda profundizarse y continuar la orientación política, social y económica del proyecto nacional. Tienen que prepararse para asumir el debate público, para llevar adelante una pedagogía ante la sociedad y se comprendan mejor los cambios que se van produciendo, porque la teoría lo dice y la práctica lo confirma: Cuando no hay oposición en los partidos opositores la oposición nacerá dentro de las mismas estructuras oficialistas.