domingo, 11 de septiembre de 2011

Ganar el Congreso


 
Por Juan Carlos Alarcon

El domingo 23 de octubre, 28 millones de argentinos volverán a concurrir a las urnas entre las 8 y las 18 horas. Ese día se definirá presidente y vicepresidente de la Nación, en todo el país; 130 diputados nacionales en todas las provincias, incluida ciudad autónoma de Buenos Aires; también se elegirán 24 senadores nacionales entre las provincias de Buenos Aires, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, San Juan, San Luis y Santa Cruz. ¿Es qué por haber visto el resultado de las PASO lo dejamos como una realidad ya ganada de ante mano y nos quedamos sentados destapando desde ya el vino de la victoria? Yo digo que no. Hay que seguir hasta ultimo momento convenciendo a los amigos y vecinos dubitativos.

Hoy en día hay una sociedad que se construye tras el paradigma de la complejidad y el poder es muy polifacético, está lleno de mecanismos que se manifiestan en el devenir social, en el bien común de la República, en el sistema democrático, y en la repartición de riquezas. Los políticos tradicionales de la oposición atados todavía al sistema del caudillismo y de las prebendas personales no pudieron verlo. Así fue como les fue.

Pero hay que ganar también el Congreso, porque ya vimos lo que es gobernar con diputados y senadores opositores que lo único que les importa es poner trabas sin pensar en el bien común del país. Todavía no comprendieron que la política es para servir y no para servirse a ellos mismos en plataformas electorales. La 125 y el presupuesto del 2011 fueron, entre tantas otras, necedades opositoras, juegos políticos para que el país no avance. Al menos que no avance beneficiando a los trabajadores ni a los sectores populares. Los Biolcatis, los Cobos y las Carrios son especialistas en eso.

El 14A los puso ante una realidad que nada tenía que ver con las mentiras de Clarín ni de la Nación y lo cierto, por hoy, es que se observa una fuerte descomposición política ante los resultados catastróficos de los lideres nacionales de la oposición. Hoy, también se observa que la oposición tiende a transformar una elección presidencial en elección parlamentaria, y en las provincias donde todavía se debe elegir gobernador se busca intensamente “provincializar” las elecciones separándose hasta de su propios candidatos nacionales. No dejan de promover que la gente corte el voto favoreciendo localmente sus candidaturas. Mientras tanto el kirchnerismo peroniza cada día más su propia campaña.

El resultado del 14A no fue una mera casualidad, fue el resultado del trabajo político, económico y social que el gobierno fue desarrollando en beneficios de la clase trabajadora, de los sectores populares y que, bien vale decirlo, también benefició a las clase holgadas. La inclusión es otra manera de gobernar, desde el 2003 se lo está viendo.

Enfrentarse en las elecciones presidenciales contra este proyecto nacional, solidario y de inclusión es cosa de loco. Binner fue el que mejor lo comprendió y trata de mostrar una imagen de “candidato buenito” diciendo por todos lados que los socialistas están de acuerdo con muchas medidas que toma Cristina y que ellos serán una oposición constructiva; pero no le será  suficiente para ganar muchos votos.

Duhalde y Alfonsín ya están vencidos, pero no solo que están vencidos en las urnas sino que lo están en sus propias cabezas. Los radicales desesperadamente procuran mantener una presencia territorial para no desaparecer. Cobos ya no logra que ni su perro lo tome en serio y está tan deprimido que anda diciendo que cuando termine su mandato se dedicará  solamente a ejercer su profesión de ingeniero. Debemos desearle que no se le caiga ninguna obra que construya, porque para hacer cálculos matemáticos demostró no ser muy experto.

El 23 de octubre hay que ganar el Congreso para que la Presidente pueda seguir profundizando su proyecto político.