por Juan Carlos Alarcón(*)

Ya estamos en marzo. El 8 estaremos con las mujeres al lado, abajo, encima o tomando mates: nos acordaremos más detalladamente porque es el Día Internacional de la Mujer. En lo político tendremos un pensamiento grande a Evita y a Cristina. Y hablando de Cristina, debo reconocer que el corazón me palpita. Acaso yo también me haya enamorado de ella, porque es de la única mujer que no tiene celos mi compañera. Entonces, pienso en el 11 de marzo, lo que sucederá en la cancha de Huracán, dicen que es el primer gran acto después del fallecimiento de su marido. Pero eso suena más a la largada oficial de la campaña electoral. Supongo que habrá mucha gente.
Por supuesto, los politólogos descifrarán los significados de su discurso palabra por palabra, casi como lo hacen los semióticos. La oposición... Bueno, ya sabemos lo que dirá la oposición, como ellos no tienen un verdadero proyecto republicano harán una critica despiadada, dirán que Cristina se tiñó reflejos rojizos, dirán que la CGT no tendría que estar a su lado porque son todos delincuentes, que tampoco la juventud camporista tendría que tener el espacio que ella le da porque eso le quita seriedad a la imagen presidencial del país, claro son los “imberbes”. Ya me imagino todo lo que dirán. Por supuesto, ni los duahldistas ni los macristas ni los carristas ni los saenzistas se acordarán que el desempleo sigue bajando ni que hay una voluntad política evidente para terminar con la hipocresía de los terratenientes de la Mesa de Enlace que hablan de patriotismo cuando mantienen llenos de esclavos sus parcelas sin decir nada. Las mil escuelas construidas, la situación de los jubilados, la asignación universal por hijos... ¿Qué es eso? Por momentos la oposición sufre de amnesia.
Ahora que soy un militante jubilado pienso que desde el 8 de marzo guardaré mi machismo en algún escondite y el 11 sacaré desde el cajón de mi escritorio el revolver a besos, porque mi corazón ya comenzó a saltar de contento como piojo en perro nuevo, aunque se rían mis nietos.
No importa, yo sigo enamorado de Cristina y, porque estoy un poquito lejos, mi corazón estará presente en la cancha de Huracán y gritaré fuerte desde Francia, hasta quedar afónico, aunque ya este un poquito viejo para esas cosas: Cristina Presidente!
No hay comentarios:
Publicar un comentario