jueves, 11 de noviembre de 2010

Entre la espada y la pared

por Juan Carlos Alarcon

Es la hora de calentar calculadoras y sacarle punta a los lápices para garabatear cifras y que puedan entorpecer el trabajo de la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner, eso parece decirse la oposición con el tratamiento del Presupuesto 2011. Pero parece que los economistas del enquilombamiento económico no se dieron cuenta que todo presupuesto de un país tiene dos caras, una es política, en función de la ideología del Ejecutivo que la presente y la otra cara es la técnica.

La presidenta CFK, siguiendo las reglas institucionales, presentó su proyecto al Parlamento, demostrando que es tan hábil y pícara como su fallecido marido. El oficialismo no tiene mayoría. Y todo hacía pensar que los bloques opositores harían una jugarreta al estilo de las 125. Si la oposición no daba quórum estarían bloqueando “una de las mas importantes herramientas de gobierno” cosa que nunca se hizo en la República Argentina. Y, por supuesto, el presidente del bloque del FPV se los recordó con todas las letras en el acto de la Plaza de los Dos Congresos: “Esta es la primera vez que ocurre desde esa fecha y tanto para Alfonsín –hasta en su momento más difícil–, como para el presidente Carlos Menem, De la Rúa o Duhalde, siempre se les permitió gobernar con su presupuesto” porque la realidad es que quien gobierna tiene el derecho a establecer los principales lineamientos del gasto público

La oposición confunde el rol del Parlamento entre controlar y co-gobernar. Quiso negociar. Pero la Presidenta sabe que negarle el Presupuesto al gobierno nacional es un costo político que no todos los miembros de los bloques opositores están dispuestos a pagar.

El margen para negociar era muy corto y la Presidenta los sacó a los chancletazos, les dijo “niet!!!” No hay negociaciones que valgan, poniendo a la oposición contra la espada y la pared. Eso descolocó a los bloques opositores aunque, si hubieran sido un poquito más inteligentes, tendrían que habérselo esperado. Si los legisladores opositores no hubieran aceptado estar en el recinto quedaban mal parados ante las provincias que representan, porque no habría presupuesto para el año próximo. Y hubo quórum, el bloque oficialista contó con el respaldo de los bloques de la UCR, el Peronista, el PRO, el socialismo y el GEN.

Luego vino la payasada que hizo reír (en todo caso a mi), la Coalición Cívica, el Peronismo Federal y Proyecto Sur que no prestaron sus legisladores para el quórum terminaron bajando corriendo al recinto una vez iniciado el debate.

Sin dudas, la batalla política la ganó la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner.

Ahora viene la cuestión técnica. El Presupuesto contempla un crecimiento del 4,3 %, una inflación de 8,9 % y una previsión de dólar de 4,10 pesos promedio. Casi ningún país de Europa es capaz de soñar con ese crecimiento, que es sólo el privilegio de los llamados países emergentes que rompieron con las teorías neo liberales y que aplican otro modelo de economía en sus países. La oposición argentina, que pareciera tener nostalgia de la época de dependencia, critíca los gastos de obra pública del gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner. Pero cuando el oficialismo se refiere a obras públicas habla de viviendas, caminos, hospitales y obras de saneamiento e hídricas distribuidas en todo el país. Es decir mayor redistribución de riquezas.

¿Con qué mecanismo se encuentran los legisladores? Se puede aprobar el proyecto general poniendo en tela de juicio algunos rubros específicos mas allá de que la Presidenta pueda vetarlos. Todo hace pensar que es esa estrategia legislativa que buscara aplicar la oposición. Claro, los medios legislativos se complican para los iluminados de la oposición. Si no se aprueba el proyecto oficial se tendrán que debatir “los dos dictámenes de minoría” (uno del grupo anti K y otro de Proyecto Sur), y que, por supuesto, ninguno reunirá los votos necesarios. Es decir todo se va al diablo y no habrá un presupuesto nuevo, el gobierno tendrá que seguir con el mismo de este año, y al no tener presupuesto, el gobierno tendrá oportunidad de gastar sin el control del Congreso. Suponiendo que se diera así, la pregunta es, ¿cómo la oposición podrá criticar algunos gastos públicos si el Ejecutivo usa el recurso que la misma oposición propone? ¿Cómo explicarán esos legisladores a sus provincias que tal o cual trabajo público no se podrá hacer porque no hay presupuesto, ya que ellos mismos se negaron a votarlo? El precio político que deberán enfrentar delante de su electorado es muy grande.

Si la Chiche Duhalde quería ver si la presidenta CFK “tenia uñas de guitarrero” se lo acaba de demostrar. Cristina viene de tomarle el pelo a toda la oposición junta demostrando que entre sus lecturas políticas también había estado Maquiavelo que decía “la política es un arte práctico, un conjunto de técnicas o de maniobras para la toma o la conservación del poder”

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